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Es tan buena amiga que nunca dejará que bebas demasiado, incluso si eso significa que tiene que beber el doble para salvar tu hígado.

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Tus mejores amigas son parte esencial de tu vida, no sólo porque están contigo en las buenas y en las malas, sino porque además tienen un impacto directo sobre la persona en la que te conviertes y las experiencias que vives. 

Muchos creerán que tener una amiga fiestera es lo peor y que claramente tiene una influencia negativa sobre tu vida, pero la verdad es que creo que es lo contrario. Tu amiga fiestera es la única capaz de obligarte a salir, ver el mundo desde otra perspectiva y exponerte a situaciones que nunca hubieses vivido mientras, al mismo tiempo, te cuida y te protege.

Esto es para todas las amigas fiesteras del mundo, porque sin ustedes, probablemente seguiríamos quedándonos en casa todos los fines de semana.

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1. Aunque muchos crean que es una mala influencia,  la verdad es que ella es la única capaz de convertir un momento ordinario en uno extraordinario


2. Nadie le gana a la hora de conseguirte citas con chicos guapos




3. A la hora de bailar ella es toda una inspiración y eres la envidia de todos cuando te escoge a ti como su pareja para toda la noche




4. Las selfies que se han sacado para recordar cada una de estas aventuras nocturnas son tus favoritas y demuestran la gran amistad que tienen




5. A la hora de comer después de beber un montón, ella es la primera persona que te dice que te olvides de la dieta




6. De hecho, como te quiere tanto, te cocinará tu comida basura favorita ella misma



7. Es tan buena amiga que nunca dejará que tomes demasiado, incluso si  eso significa que tiene que beber el doble para salvar tu hígado




8. Es la persona más divertida que existe en el planeta



9. Y cuando ella decide que es hora de prender la fiesta, nadie la detiene



10. Puede que a veces pienses que realmente se están sobrepasando, pero al final de la noche te da igual, lo importante es que la pasas increíble con ella



11. Son tan unidas, que lo más probable es que puedan hasta bailar coreografías en el club



12. Y contrario a lo que los demás puedan pensar, al público le encanta verlas en acción



13.Eso sí, todo es terrible al día siguiente



14. Y aunque a veces te entra la tentación de decirle que todo es su culpa…



15. La verdad es que la quieres demasiado como para hacerlo


Fuente: .upsocl

Aunque tanto hombres como mujeres a menudo envidian a personas de su mismo género y edad, un nuevo estudio ha descubierto que en general son los adultos jóvenes quienes tienen más probabilidades de envidiar que los adultos mayores.

No obstante, los resultados de los investigadores de la Universidad de San Diego, no revelaron que las personas mayores sean menos envidiosas debido a cambios personales que suceden con el tiempo o alguna diferencia esencial entre generaciones.

Los científicos, liderados por al Profesora Christine Harris, investigaron ésta única emoción a lo largo de la vida de más de 1,500 individuos. Su análisis incluyó datos de dos estudios. El primero fue un cuestionario a 987 participantes, de entre 18 y 80 años de edad, respecto a sus sentimientos de envidia, mientras que la segunda calificó cual era el objeto de la envidia de 843 sujetos.

Más de ¾ de los participantes admitieron haber sentido envidia en el último año – 79% de las mujeres y 74% de los hombres. En general, ésta experiencia disminuye con la edad. Alrededor del 80 por ciento de las personas que dijeron haber sentido envidia tenía menos de 30 años, además, después de los 50 años dicha cifra se reducía a más del 70%.

Consistentemente, los participantes envidiaban a las personas de su propio género y también descubrieron que a menudo, los individuos dirigían su envidia a personas dentro de cinco años de su edad.

Curiosamente, parece ser que la gente joven tiene más situaciones para sentir envidia. Reportaron celos del aspecto físico, relaciones amorosas, logros académicos y éxito social de otros. El 40% de los participantes menores de 30 años, por ejemplo, envidiaban el éxito sexual de los otros, y menos del 15% de los mayores de 50 opinaron lo mismo. Y mientras que todos los grupos de edad envidiaban el éxito financiero y ocupaciones de otros, comúnmente, las personas mayores envidiaban un poco más.

Hombres y mujeres
En casi todos los puntos, las mujeres y hombres sentían envidia en la misma frecuencia. No obstante, lo hombres envidian más los logros profesionales: 41.4% a comparación del 24.5% en mujeres. La belleza es otro punto de distinción. Poco menos de un cuarto de las mujeres envidaban el físico de otra a comparación del 13.5% de lo hombres. Sorprendentemente la mujeres parecían perder esos celos con el paso del tiempo.

Los sentimientos de celos por parte de amigos suelen ocurrir mas a menudo que por parte de familiares. Las buenas noticias son que al parecer el éxito de quienes amamos parece causarnos más orgullo que envidia, a cualquier edad.

Los resultados fueron publicados en el diario Basic and Applied Social Psychology.




Esa es la conclusión de un reciente estudio titulado Envy, politics, and age ('Envidia, política y edad'), publicado por las profesoras Christine Harris y Nicole Henniger, de la Universidad de California en San Diego, en la revista Frontiers in Psychology.

Estas psicólogas trataron de averiguar si el resquemor ante los éxitos ajenos se relaciona con determinadas variables, como la ideología y los años, y corroboraron un dato que ya había aparecido en otras investigaciones similares: que los adolescentes y los veinteañeros suelen ser más envidiosos que las personas mayores cuando ven que alguien disfruta de algo que ellos desean. Es decir, que la envidia disminuye a medida que vamos madurando y envejeciendo.

Harris y Henniger creen que esta circunstancia tiene que ver con la falta de control sobre la propia existencia y la frustración que produce, normalmente cuando estamos en los inicios de nuestro periplo vital, sentir que tenemos muy poco poder de actuación para adecuar la realidad a nuestras expectativas.

Durante la juventud es más fácil caer en la envidia, porque se anhelan demasiadas cosas que no se pueden conseguir. Con el paso del tiempo, aumenta la sensación de llevar las riendas de la propia vida. A partir de cierta edad, si queremos algo, es probable que ya lo hayamos alcanzado. Y si no lo tenemos, es porque no compensa el esfuerzo necesario para lograrlo y hemos renunciado a ello. Por tanto, estamos menos frustrados.




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