No hay cosa peor que llegar a un lugar y pasarte más tiempo buscando un sitio donde dejar tu coche que lo que has tardado en llegar.
Con el fin de reducir un poquito más las emisiones de CO2 y facilitar los transportes y el consumo de tiempo, nace el proyecto V-Charge (de Valet Charge) y en el que sus principales socios son Volkswagen y Bosch, así como varias Universidades que colaborarán en su desarrollo.
La idea involucra a los vehículos eléctricos y autónomos. Se trata de olvidarse de aparcar, literalmente. Así, el conductor llegaría a un lugar se bajaría, y el automóvil automáticamente, y por sus propios medios iría directamente hacia una plaza vacía mientras nosotros hacemos nuestras compras. En caso de ser un coche eléctrico, podríamos indicar primero a través de la aplicación para smartphones que se aparcara en una plaza con cargador.
Tras el periodo de recarga, automáticamente el coche la dejaría libre para otros conductores y se dirigiría a una plaza “normal”. Por supuesto, el vehículo estará equipado con cámaras y sensores que le permiten detectar todos los elementos del entorno y así evitar accidentes.
Además, no hace uso del GPS, puesto que si se utilizase en parkings cubiertos o subterráneos no habría señal. En ese caso, al llegar al lugar el coche pre-descargaría un mapa del sitio.
Tampoco es necesario que nos estrujemos el cerebro para encontrar el coche después. Bastaría con pedir desde la app que vuelva a la puerta del centro comercial para que en cuestión de minutos aparezca allí, al más puro estilo KITT te necesito.


