Lentamente, de este huevo brotan erectos entre cuatro y ocho brazos sonrosados, largos y finos, con aspecto de dedos o de tentáculos de pulpo.
Cuando estos brazos, que pueden alcanzar los diez centímetros de longitud, se despliegan, muestran su interior de color rojo sangre salpicado de pústulas negruzcas, como una mano abrasada que surge de las entrañas de la tierra, y desprenden un olor fétido.
Se trata del hongo Clathrus archeri, más conocido como mano del diablo o pulpo apestoso. Pertenece a la familia de las faláceas, como el falo hediondo (Phallus impudicus), éste sí nativo de Europa.
Los primeros ejemplares de este hongo descubiertos en Europa aparecieron en el departamento francés de los Vosgos, en el nordeste del país, en 1914; no está claro si sus esporas llegaron en las botas de los soldados australianos durante la Primera Guerra Mundial (o en los cascos o en el forraje de sus caballos) o en lanas importadas de aquel país.
Desde Francia, la mano del diablo se ha extendido por Italia, Bélgica, Alemania y Eslovaquia. En los años sesenta cruzó los Pirineos y hoy se la encuentra en toda la cornisa Cantábrica. También ha colonizado América.






