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Las espinillas y los granos de acné son problemas cutáneos muy comunes que suelen afectar a gran parte de los adolescentes de todo el mundo, y a los adultos en menor medida.

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Se trata de una afección producida por la obstrucción de los poros de la piel, ya sea por la producción excesiva de sebo o por la acumulación de ciertas impurezas que se absorben como resultado de la exposición a la contaminación del ambiente. No obstante, la medicina alternativa y los productos de belleza natural también ofrecen buenos remedios que, por sus propiedades, pueden ofrecer una buena solución sin llegar a sufrir efectos secundarios.

La mascarilla de avena es uno de esos productos 100% naturales que pueden ayudar a disminuir este problema; en esta ocasión vamos a compartir su fórmula de preparación para que no dudes en ponerla en práctica.

Ingredientes

4 cucharadas de harina de avena
1 cucharada de miel
1 clara de huevo batida
Jugo de limón

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Preparación

  • Se mezcla la harina de avena con la miel, se agregan unas gotas de jugo de limón y se incorpora la clara de huevo batida revolviendo hasta que todos los ingredientes se hayan unido.
  • Se lava bien el rostro con un jabón neutro, se seca pero dejando algo de humedad en la piel y se aplica la mascarilla.
  • No debe ser aplicada en el contorno de los ojos (párpados) ni sobre los labios (mirar el ejemplo de la foto)
  • Se deja actuar durante media hora y se retira con agua fría, puede repetirse 3 o 4 veces por semana.
  • La mascarilla para acné, espinillas, granos y puntos negros también puede aplicarse en el cuello, el pecho o la espalda ya que en estas zonas de la piel también puede presentarse acné.


¿Por qué funciona?

Más allá de las propiedades de la avena, la miel por su parte es un antibiótico natural.






Fuente: Trucos de casa


El ajo contiene más de 2000 sustancias biológicamente activas, algunas volátiles, otras solubles en agua o en aceite, así como aceites esenciales, fibra dietética y 32% azúcares (entre ellos inulina), flavonoides y pectinas. Además contiene vitamina C, B1, B2, B3, provitamina A y minerales (potasio, magnesio, calcio, hierro, cobre, niquel, cobalto, cromo, selenio y germanio).

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Se le atribuyen una serie de beneficios a la salud, que mencionaremos más adelante, pero debido a que contiene muchísimos componentes activos debe ser consumido con moderación, pues el exceso puede ser contraproducente.

PROS:

Es un excelente antibiótico, incluso más poderoso que algunas penicilinas, se ha visto también que presentan una acción en contra de la Helicobacter pylori.

Algunos de sus componentes tienen efectos anticancerígenos, actuando sobre la división de las células cancerígenas, inhibiendo su crecimiento e incluso destruyéndolas. Algunos estudios aseguran que previene del cáncer de próstata en un 50% e inhibe la metástasis a pulmón y glándulas adrenales en un 90%.

Ayuda en el metabolismo de grasas, bajando los niveles de colesterol y triglicéridos, incrementando el HDL. Protege los vasos sanguíneos y corazón; previniendo de infartos, arritmias e hipertrofia.
Protege al cerebro de pérdida intelectual, memoria, depresión y Alzheimer.
Fortalece el sistema inmune, previene resfriados y síntomas de la gripa.

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CONTRAS:

A pesar de todo lo bueno que presenta no tiene buenas interacciones con algunos medicamentos anticoagulantes y/o para la hipertensión. Puede provocar molestias en el sistema gastrointestinal con sintomatología tales como dolor abdominal, pérdida de apetito y distensión abdominal. Su consumo excesivo puede traer efectos adversos en el hígado, o algún proceso alergénico. No se puede consumir mientras se encuentra en terapia insulínica.

Así que antes de incluirlo en tu dieta consúltalo con tu médico de cabecera.

Fuente: Eme de mujer


Los escenarios son diversos cuando se mezcla alcohol con antibióticos. Podría desarrollarse desde resistencia de las bacterias a dicho fármaco hasta síntomas que incluyen vómitos y dolor de cabeza.

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¿Qué pasaría si se toma alcohol bajo un tratamiento con antibióticos? Hay quienes aseguran que el alcohol impediría que los anticuerpos trabajen adecuadamente, mientras que otros consideran que se presentarían efectos secundarios.

Pero, ¿cuál de los dos grupos tiene la razón? Aunque hay diversas suposiciones sobre los efectos de esta mezcla en el cuerpo y los peligros que representa para la salud, al final podrían darse diversos escenarios.

Por ejemplo, las personas que se encuentran bajo medicación y deciden saltarse las dosis del tratamiento para beberse una botella de cerveza, no estarían tomando una decisión nada inteligente.

Y es que el riesgo de que se genere dentro del organismo resistencia de las bacterias hacia este medicamento aumenta considerablemente, según advierten los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

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Esto se traduciría en que las enfermedades que antes se trataban fácilmente, en un futuro se convertirán en infecciones peligrosas e intratables que prolongarán el sufrimiento de niños y adultos. De hecho, en algunos casos tales infecciones podrían llevar ala discapacidad grave incluso a la muerte, agregan los CDC.

Sin embargo, no en todos los casos podría darse este escenario.De acuerdo con un artículo escrito por Gwendolyn Gilbert, de la Universidad de Sydney, Australia, en caso que un paciente presente una infección leve y suspenda el tratamiento no representaría ningún riesgo de resistencia.

Además, el tiempo jugaría un rol importante, pues según la experta en el caso de infecciones sin complicaciones, el tiempo suficiente de medicación sería de tres días, aunque en la receta se especifiquen hasta cinco.

Mas alcohol, ¿menos salud?

Aunque algunos antibióticos no surten efectos secundarios enel organismo, también habría que considerar que ciertos tipos son capaces de presentar diferentes reacciones en el cuerpo.

Se ha encontrado que la cefalosporina cefotetan y la cefalosporinaceftriaxona hacen que se procese el alcohol de manera más lenta e incrementen los niveles de la sustancia acetaldehído, esto provocaría vómito, náuseas,enrojecimiento facial, dolor de cabeza, problemas para respirar y dolores en el pecho.

Asimismo, el disulfiram, un fármaco empleado en el tratamiento para la adicción al alcohol, surte un efecto similar, sólo que a diferencia de los demás antibióticos, se receta para inducir en el paciente estos síntomas y por consecuencia dejar de beber.

Otro fármaco es el metronidazol, mismo que se usa para tratar infecciones en los dientes, así como úlceras en las piernas y rozaduras por presión. No obstante no existe suficiente evidencia científica que avale que afecte a todos los pacientes que mezclan las pastillas con el alcohol.

Entre la lista también se encuentran otros nombres como tinidazol, linezolida yeritromicina, los cuales surten otros efectos en el organismo.

Fuente: prodigy
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