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  1. Mientras estaban destinadas en Afganistan o Irak las mujeres soldado americanas tenían más probabilidades de ser violadas por sus compañeros soldado que de ser atacadas por el enemigo.
  2. Más americanos muerieron a manos de niños que de terroristas en 2015.
  3. Viven más bacterias en tu piel que humanos hay en el planeta tierra.
  4. De hecho, el número de bacterias en tu cuerpo supera al de tus propias células. Eres minoría en tu propio cuerpo.
  5. Si los pilotos cometieran el mismo número de negligencias que los médicos cometen en los hospitales tendríamos 267 Boeing 747 con sus 366 pasajeros por vuelo colisionando cada año.
  6. La tercera edad tiene la mayor tasa de ETS de la población.
  7. La mayoría de violaciones y asaltos sexuales son cometidos por personas que la víctima conocía previamente.
  8. Más gente muere por enfermedades relacionadas con comer en exceso (diabetes, problemas cardíacos...) que de hambre en el planeta.
  9. Los crímenes no han parado de descender desde la década de los noventa en EEUU, pero la cobertura que les dan los medios de comunicación ha aumentado hasta un 700%.
  10. 1 de cada 6 hombres ha experimentado abusos sexuales antes de los 18 años, y es una cifra conservadora ya que los hombres que tienen este tipo de experiencias son menos propensos a revelarlas que las mujeres.
  11. Los alimentos producidos de forma orgánica y los producidos de forma convencional tienen básicamente el mismo contenido nutricional. 
  12. Entre el 60 y 70 por ciento de parejas de la tercera edad todavía practica el sexo oral.
  13. A largo plazo, los fumadores y las personas obesas cuestan menos al sistema sanitario porque mueren antes. Las personas sanas cuestan más dinero porque viven más años en la vejez y necesitan un mayor dispendio.
  14. Una buena dieta y ejercicio te harán perder peso.



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¿Qué pasaría si todos fuéramos brutalmente sinceros? Este divertido video muestra un mundo sin fingimientos ni dobleces.

"Enchufe TV", un popular canal online ecuatoriano dedicado al humor, ha vuelto a subir una de sus producciones al podio de los éxitos virales. El siguiente clip fue publicado el 5 de junio y a lleva más de 3.8 millones de reproducciones.

El video muestra con sencillez cómo sería la vida si todos dijéramos los que pensamos. Sin vueltas, sin tacto, sin cálculo.



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Hay cosas que de verdad, no le podemos decir a nadie. Bien por pudor o por vergüenza, o porque nos vamos a sentir juzgados, hay cosas que solo nos mantenemos para nosotros. Algunas de ellas se las has dicho parcialmente, o a medias, pero tú y solo tú conocen la verdad atrás de todo. Y estas cosas no se las decimos a nadie.

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Con cuantos te has acostado en realidad
Esta pregunta tiene dos caminos. Los dos son difíciles. Nunca vas a decir la verdad, porque: 1) O te tachan de zorra por haberte acostado con 38 hombres, 2) O quedas como una ñoña aburrida que solo se ha acostado con 2 hombres en toda su vida. La respuesta que digas jamás te va a dejar bien parado. Así que a veces mentimos inclinando la balanza de un lado o del otro. Si tenemos un récord de campeonato, bajamos la cifra y decimos que solo con 5. Si tenemos un récord que hasta tu abuela superaría, aumentamos a 5.

Que te gusta la novia de tu amigo
Es un secreto que podrías llevarte a la tumba y no decírselo ni a tu perro. Y te pudre el alma y eres una mala persona por tener pensamientos cochinos e impuros con la novia de tu mejor amigo, pero, en eso no se manda, pero sí se calla. Solo en las películas y en el Valle de Chalco pasan estas cosas, que los demás se enteren de que te gustaba.

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Que sí querías casarte y tener hijos
Un 90% de los que dicen que no quieren casarse y tener hijos, mienten. Por lo menos sí lo han pensado  y sí les ha gustado la idea aunque después la descarten. Pero jamás vas a aceptar que con ese exnovio sí querías una familia. Ahora que estás soltero es más difícil decirle al mundo que sí quieres todo eso, así que mejor solo lo piensas, te haces bolita en tu cama y lloras. Pero en secreto.

Que sí te rompieron el corazón
Un poco parecido al punto 5, pero haciéndote el valiente. Después que te pisotearon y barrieron el suelo contigo, sales al mundo a decirles que no pasó nada, que terminaron como amigos y que por ti está bien. Otro secreto que nos llevamos a la tumba. Y tampoco le dices al mundo que andabas de rogón.

Que la cagaste en tu trabajo y te despidieron
Cuando les anuncias que te sales de trabajar de ese lugar, jamás dirás la verdad acerca de tu supuesta renuncia. Ya sea por vergüenza o por pudor, pero jamás les dirás que te corrieron por inepto. Saldrás al mundo a decirles que ya era hora de cambiar de aires.

Cómo y con qué te masturbas
Todos lo hacemos, pero nadie dice cómo ni con qué. Ni deberíamos. Ese secreto torcido que tenemos con nuestros fetiches es solo nuestro y de nuestra cabeza. Nadie debe saber que te gusta masturbarte viendo Grace Anatomy.

Que a veces, sí eres una mala persona
Jamás admitiremos que le hicimos un marranada a alguien. Siempre daremos excusas defendiéndonos y haciéndonos los inocentes, diciendo que no sabemos cómo pasó eso. La verdad solo la sabes tú, la verdad es que tú hiciste todo lo posible porque tu amigo y su novia terminaran, o que por tu culpa corrieron a alguien, o porque tu fuiste de chismoso y metiste a alguien en problemas. Nadie lo debe de saber, pero tú y tu cochina conciencia sí.

Fuente: Vip digital

¿Tuviste un desliz y ahora no sabes si contarlo? ¿Piensas que lo mejor es ser 100% sincero? Te contamos por qué no es necesario que siempre digas la verdad y nada más que la verdad.

Cuando somos chicos nos enseñan que nunca hay que mentir. Sin embargo, el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, y las mentiras —piadosas y no tanto— se transforman en algo de casi todos los días.

¿Por qué lo hacemos? “Tanto en la edad infantil como en la adulta, mentimos por temor a lo que pueda pasar, a no controlar la situación o a vernos perjudicados por una determinada información”, dice el filósofo Francesc Torralba

Aunque existen personas que están convencidas de que decir la verdad siempre es mejor, cueste lo que cueste, algunos expertos aseguran que mentir o “disfrazar la verdad”, puede llegar a ser beneficioso para todos. “El hecho de no evaluar con anterioridad lo que vamos a decir, y cómo va a afectar a los demás, puede tener consecuencias muy negativas tanto para nuestro entorno como para nosotros mismos”, plantea la coach Carmen Terrasa.

Según ella, ser 100% sincero no es una virtud y por encima de la verdad están los individuos y la manera en que esa verdad pueda repercutir sobre su estado de ánimo: si tu abuela te pregunta cómo la ves, aunque pienses que está gorda y arrugada, es mejor hacerla sentir bien y regalarle un piropo. Y si cometiste un error y engañaste a tu pareja, contárselo con el único objetivo de liberarte del peso de la culpa, tampoco es una actitud altruista, sino todo lo contrario.

Ser honesto y valiente, lanzarse con toda la cruda verdad puede ser muy positivo en algunas circunstancias pero egoísta y desconsiderado en otras. Por eso lo mejor es considerar cada situación en particular.

Según Torralba decirlo todo es una insensatez. Decir siempre la verdad es signo de debilidad y no de fortaleza. “Entre decirlo todo y decir lo opuesto a la realidad existe un margen razonable para pensar lo que se dice y decir lo que se piensa”, explica. “La veracidad exige un compromiso con la realidad, pero es esencial gestionar bien esta transmisión en los tiempos y lugares adecuados”.

Muchas veces no queremos saber la verdad, no estamos preparados y nos resulta más llevadera la ignorancia. “Sucede que no siempre se tiene la garantía de poder resistir emocional y mentalmente a ciertas verdades”, dice Torralba. No se trata de elegir vivir en un mundo de fantasías y mentiras, pero en algunos momentos de la vida, es un acto de supervivencia. “No es fácil asumir ciertas verdades, hechos que nos duelen profundamente y dañan emocionalmente”.

Mentir, disfrazar la verdad o elegir la honestidad pura y dura: cada uno tiene derecho a optar por la opción que más le guste. Lo importante es hacerlo con responsalibidad, tanto mentir como ser sincero tiene sus consecuencias y hay que asumirlas. Si cometemos un desliz y elegimos contarlo, no podemos pretender que la relación siga como si nada. Hay que ser conciente de que es muy probable que la confianza se quiebre dentro de la pareja. Pero si decidimos no contarlo, también deberemos aprender a cargar con esa mochila en soledad. No existen fórmulas perfectas, por eso conviene pensar y evaluar los pros y los contras antes de tomar una decisión final (¡y antes de llevar a cabo acciones que puedan llevarnos a este dilema!).




El programa Cazadores de Mitos investigó varios mitos para comprobar si eran ciertos o no. He aquí el resultado de 7 de ellos:

Decir groserías cuando te duele algo ayuda a aguantar el dolor

Te diste el golpe de tu vida o te acabas de torcer el pie. Esos momentos de dolor sacan las palabras más groseras que tenemos dentro, lo que tiene más valor que solo gritar nuestro enojo con el mundo. En Mythbusters, quisieron comprobar qué tan efectivo es decir groserías cuando sentimos dolor.

Primero experimentaron haciendo que 5 voluntarios entrarán a una una tina con agua y hielo, permaneciendo hasta que no aguantaran más, sin la posibilidad de hablar mientras estaban siendo estudiados.

Un tiempo después, ya recuperados y con una temperatura normal en el cuerpo, volvieron a participar en el experimento, pero esta vez podían gritar todas las groserías que quisieran. El resultado: los participantes aguantaron el frío un 30% más que cuando debían permanecer en silencio.

Comer frijoles aumenta tus flatulencias

Es de conocimiento común que, después de comer frijoles, pasarás el día soltando gases. En todo caso, había que confirmarlo.

Los participantes en este experimento, consumieron diferentes alimentos relacionados con las flatulencias: carne roja, bebidas gaseosas y frijoles. La idea era consumir sólo ese alimento durante todo el día.

Quienes consumieron gaseosas y carne roja, aumentaron su nivel de flatulencias diarias en un 50%, mientras que la personas que comió frijoles lo hizo en un 100%.
Es posible vencer al detector de mentiras

Para saber si alguien dice la verdad sobre un delito o crimen, se utilizan los detectores de mentiras. Los hay de dos tipos, los polígrafos que vemos en TV y un tipo de escáner que ve cómo la sangre se concentra en ciertas regiones del cerebro.

El polígrafo mide el estrés: para ver qué tan efectivo es cuando la persona está nerviosa, probaron hacerlo imitando a alguien estresado y la máquina detectó que mentía en sus respuestas.

En una segunda prueba, la persona sometida al detector de mentiras, se concentró en pensamientos felices mientras mentía y en cosas estresantes cuando decía la verdad, logrando engañar la máquina.

En cuanto al escáner, en un primer intento alternaron entre pensamientos felices y tristes, sin lograr engañar a la máquina. En el segundo intento, hicieron todo lo posible por sentir miedo, por lo que se estimularon diferentes zonas del cerebro y el escáner no pudo dar fe de si la personas mentía o decía la verdad.

Conducir usando el móvil es tan peligroso como hacerlo bajo los efectos del alcohol

Beber y manejar es una pésima combinación, pero también lo es el manejar mientras se usa el teléfono móvil. Los expertos dicen que el nivel de peligro es similar.

Los Mythbusters quisieron averiguar si era verdad e hicieron 3 pruebas: en la primera condujeron sobrios, otra vez hablando por celular y, en una tercera ocasión, tras beber unas cuantas cervezas.

Los resultados fueron concluyentes, el nivel de concentración y reacción al manejar bajo los efectos del alcohol era peligroso pero, al hacerlo usando el móvil, era aún peor.

No sólo se confirmó que conducir y usar el móvil era peligroso, sino que incluso distrae más que cuando estamos sobre el límite legal de alcohol.

El vodka ayuda a eliminar el mal aliento

No solo se dice que el vodka no te deja aliento con alcohólico, sino que también puede eliminar otros aromas desagradables de tu boca.
El sujeto de pruebas comió queso apestoso, ajo y, de postre se fumó un cigarrillo, lo que le dio un aliento horrible. Después, se enjuagó la boca con una mezcla de vodka y canela, pudiendo deshacerse del mal olor.

Todo se debe a que el vodka elimina aquellas bacterias que causan la halitosis provocada por ciertos alimentos que suelen dejarnos un aliento horrible.

Las linternas atraen a los tiburones

Los buceadore suelen usar linternas para ver mejor el fondo marino y lo que tiene alrededor, pero existe la idea de que esas luces artificiales serían un llamado para los tiburones.

El mito resultó ser cierto pero no por lo que crees. Si bien las linternas atraen a los tiburones, esto no tiene nada que ver con su luz, sino por el campo electromagnético que generan alrededor, lo que hace creer al tiburón que se trata de una presa para satisfacer su apetito.

Si pones tu lengua en un metal congelado, se quedará pegada

No lo intenten en casa, ya que el mito que dice que, si pones tu lengua sobre un metal congelado, como por ejemplo un poste, esta se quedará pegada.

Tu lengua está llena de saliva, su humedad hace que la parte externa se congele y, por ende, quede adherida al metal que ya está helado.

No pasa lo mismo con otras partes del cuerpo que estén libres de humedad. Ahora que sabes la verdad, no te expongan a este peligro.






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