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Se trata de Sophia, una de las máquinas más avanzadas en su tipo.

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Sophia es un robot diseñado por Hanson Robotics, el cual es uno de los más avanzados en su clase, pues es capaz de reconocer la voz de las personas, hablar de manera fluida y realizar más de 62 expresiones faciales diferentes; todo esto para comunicarse con los seres humanos a su alrededor.



Fue creada para, en un futuro, ser parte de actividades como la educación, la medicina y el servicio al cliente. 



Si bien es un avance fascinante, nosotros estamos un tanto preocupados, pues cuando se le preguntó si tenía intenciones de destruir a la humanidad, ella dijo que sí; esperemos que esa idea le sea borrada.

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Video:




Fuente: SDP Noticias

Si la tendencia actual continúa, entonces en las próximas tres décadas, la mitad de la población (casi 5 mil millones de personas) tendrá miopía, y un quinto de estos tendrán un riesgo importante de ceguera, reporta nuevo estudio.

Eso es un aumento por siete en los caso de miopía del 2000 al 2050, y a pesar de que la condición se ha vuelto rápidamente prevalente, los científicos todavía no pueden ponerse de acuerdo sobre lo que la está causando. Es fácil vincular nuestra obsesión con las pantallas con la llamada epidemia de miopía, pero las cosas no son así de simples.

El nuevo reporte de un equipo internacional de investigadores ha observado la alza de los casos de miopía en las ultimas décadas y ha realizado un modelo para predecir como serán en el futuro.

Al utilizar los datos de 145 estudios que cubrían a 2.1 millones de participantes, descubrieron que en el 2000, cerca de 1,406 millones de personas(el 22.9% de la población global) fueron diagnosticadas con miopía y 163 millones padecía miopía grave, la cual aumenta el riesgo de ceguera y cataratas.

Al mirar que tan rápido se ha convertido en un problema, parece ser muy probable que los cambios estén relacionados con un estilo de vida y conductas que han sucedido en las ultimas décadas.

Los investigadores lo han reducido a “factores ambientales (alimentación), principalmente cambios en el estilo de vida que resultan de la combinación de menos tiempo en la intemperie y un aumento de las actividades del trabajo, entre otras cosas.”

La evidencia más clara que existe hasta ahora no es el aumento del tiempo de ver pantallas – porque el incremento en los casos de miopía comenzó a suceder antes de que los dispositivos móviles se volvieran populares – sino la falta de tiempo en el exterior, problema que ha empeorado con el uso de las pantallas.

Afortunadamente, otros estudios han mostrado que saber lo que causa miopía no es necesariamente un requerimiento para inventar tratamientos o medidas preventivas. La investigación respecto a la relación entre el tiempo en el interior y la miopía ha observado resultados prometedores cuando los niños pasan más horas diarias realizando actividades en el exterior.

Los resultados han sido publicados en el diario Ophtalmology.



Creer en dioses morales y punitivos facilitó la expansión de las sociedades humanas complejas, el comercio y la cooperación entre pueblos distantes, según un trabajo elaborado por antropólogos de la Universidad canadiense de British Columbia que publica la revista Nature.


Benjamin Grant y su grupo comprobaron en un estudio que las personas son más propensas a entregar dinero a desconocidos de su misma religión cuando creen en un dios moralizante -preocupado por el buen o mal comportamiento-, omnisciente -conoce los pensamientos y las acciones- y castigador -está dispuesto a infligir daño-.

Los antropólogos aspiran a fortalecer la hipótesis de que la creencia en entidades sobrenaturales que supervisan los comportamientos sociales proporciona una ventaja adaptativa a las sociedades, una de las ideas en boga en el campo de los estudios religiosos.

Para sustentar ese argumento, los investigadores llevaron a cabo un trabajo de campo en el que participaron 591 personas de ocho comunidades alrededor del mundo, entre ellas grupos en Vanuatu (Pacífico Sur), Brasil, Siberia (Rusia) y Tanzania.

Entre esa muestra, había cristianos, hindúes, budistas y practicantes de tradiciones locales como el animismo y la veneración de los antepasados.

Los antropólogos sometieron a los participantes a pruebas conductuales en las que evaluaron la tendencia de cada persona a desviar dinero hacia su propio grupo en detrimento de otra comunidad de su misma religión.

A partir de un juego en el que podían introducir 60 monedas en dos cuencos distintos, el trabajo concluye que aquellas personas que afirmaron "no saber si dios puede castigarles" introdujeron "considerablemente menos monedas" en el recipiente destinado al grupo de correligionarios desconocidos.

Según el texto publicado en Nature, ese trabajo de campo sugiere que "la concepción de dioses morales y punitivos que conocen los pensamientos y las acciones de las personas promueven la imparcialidad hacia creyentes de la misma religión y, como resultado, contribuyen a la expansión de la sociedad".

En un artículo que acompaña al trabajo en la misma publicación científica, Dominic Johnson, profesor de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Oxford, sostiene que la investigación de Grant "solventa muchos de los problemas" de estudios similares que trataban de sustentar la misma hipótesis.

"La evidencia empírica de que la creencia en lo sobrenatural promueve la cooperación es cada vez mayor, aunque tiende a ser cualitativa", analiza Johnson.

"Los estudios se suelen basar en las respuestas de estudiantes universitarios de países en desarrollo y omiten lo que ocurre en sociedades a pequeña escala, más relevantes para responder a la cuestión de cómo los seres humanos pasaron a organizarse en sociedades más amplias", señala el investigador.

"La religión es el mecanismo más poderoso que se conoce para unir a las personas en un propósito común. Desde las civilizaciones antiguas, a la diseminación del cristianismo y a los actuales grupos terroristas islámicos, la religión ha motivado no solo la subordinación de los propios intereses a los del grupo, sino incluso el martirio en nombre de un dios", afirma Johnson.



La directiva del Boletín de Científicos Atómicos ha puesto hoy en hora el Reloj del Apocalipsis. Se mantiene la de 2015, las 23:57. En otras palabras, siguen faltando tres minutos para la destrucción total de la humanidad.


El Reloj del Apocalipsis, también conocido como Reloj del Juicio Final en su traducción directa del inglés (Doomsday Clock) es un reloj simbólico que “mantienen” los editores de la revista Atomic Scientists, de la Universidad de Chicago. Fue diseñado en 1947 por Martyl Langsdorf para representar la gravedad de una amenaza nuclear: el reloj marca los minutos que faltan para la medianoche, simbolizando que estamos siempre al borde de un evento apocalíptico que podría acabar con nosotros.

Aquel año eran las 23.50, faltaban diez minutos para la medianoche. El reloj se ajusta periódicamente atendiendo al contexto en el que vivimos. La primera vez que se adelantó fue con la prueba de un dispositivo nuclear por parte de la Unión Soviética que inició la carrera armamentística de la Guerra Fría.

En 2015 se cambió de cinco minutos para la medianoche a tres minutos para la medianoche, debido a la nueva amenaza nuclear y al calentamiento global. En 2016, las 23:57 se mantienen porque “los líderes mundiales siguen sin concentrar sus esfuerzos y la atención del mundo en la reducción de la extrema peligrosidad que representan las armas nucleares y el cambio climático”, según explica la directiva.

El propio grupo enumera lo que el mundo tiene que hacer para atrasarlo:
  • Reducir drásticamente el presupuesto en programas de modernización de las armas nucleares
  • Re-energizar el proceso de desarme, con el foco puesto en los resultados
  • Establecer lazos con Corea del Norte para reducir los riesgos nucleares
  • Seguir el acuerdo de París con acciones que reduzcan drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero y cumplir con la promesa de mantener el calentamiento por debajo de 2 grados centígrados
  • Solucionar ahora el problema de los residuos nucleares comerciales
  • Crear instituciones específicas para explorar y abordar los malos usos potencialmente catastróficos de las nuevas tecnologías.
El Reloj del Apocalipsis sirve como portada del Boletín de Científicos Atómicos, pero sobre todo es una llamada pública a la consternación por las amenazas que nos rodean. Eliminarlas dependerá de la cooperación internacional.




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Puede que Adán y Eva lo hayan logrado en la Biblia, pero hablando en términos científicos, ¿dos personas serían suficientes para repoblar nuestro mundo desde cero? (Dejando de lado los inevitables problemas a la salud relacionados con la endogamia y un patrimonio genético limitado)

Primero que nada, hay que tener en cuenta los problemas obvios. La primera ‘nueva’ generación obviamente sería conformada por hermanos y hermanas; la segunda, todos primos. Múltiples estudios han mostrado que cuando estos parientes tienen hijos, los resultados no son los más óptimos.

Un reporte que observó a niños checos nacidos de padres que eran parientes entre 1933 y 1970, descubrió tasas más altas de mortalidad infantil e incapacidades físicas y mentales. Después, también está el ejemplo de la isla de Pingelap, en donde, debido a un devastador tifón que dejó a sólo 20 sobrevivientes disponibles en la isla para repoblarla, hay una alta incidencia de daltonismo entre sus pobladores.

Existen muchos estudios al respecto, pero el problema subyacente es el mismo a través de todos los ejemplos: un acervo genético pequeño. Las raras enfermedades genéticas usualmente son el resultado de dos copias de genes que son pasados por la madre y el padre. Si esos padres también son hermana y hermano, es mucho mas probable que los genes serán similares. El problema después se propaga a través de generaciones.

Y eso no es todo. La diversidad genética permite que las especies superen problemas y consigan adaptarse a los cambios del entorno y eso es precisamente lo que se pierde cuando parientes se reproducen. También se sabe que la endogamia afecta la calidad del esperma.

Hasta ahora las cosas no se ven muy bien, pero sí habría esperanza para estos nuevos pobladores de la Tierra. La historia de la civilización humana muestra que pequeñas muestras de sobrevivientes han conseguido crecer en numero y superar las probabilidades detrás de la genética: por ejemplo la comunidad de los huteritas en Norte América desciende de sólo 18 familias.

“La evidencia para los efectos a corto plazo de una diversidad genética pequeña es muy fuerte, pero todas estas cosas son probabilísticas,” dice el antropólogo John Moore, quien trabaja en conjunto con la NASA investigando como los seres humanos podrían colonizar otros planetas. "Hay historias de increíbles viajes de vuelta del borde del abismo - todo es posible."



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Con toda probabilidad habrás leído esta frase en algún rincón de Internet: "nosotros éramos todos humanos hasta que la religión nos separó, los políticos nos dividieron y el dinero nos clasificó". Una explicación a nuestra situación actual con la que muchos podrán estar o no de acuerdo, pero cuya certeza acaba de ser demostrada por la ciencia. Al menos de la primera de sus afirmaciones: "la religión nos separó".

Según una investigación llevada a cabo por antropólogos de la Universidad de Florida Central y de la Universidad de Colorado publicada en Current Anthropology, las religiones no han sido un lazo de unión ni ahora ni en las primeras sociedades como se creía. Más bien lo contrario, llevan generando conflictos desde hace 2.000 años.

El profesor Arthur A. Joyce y la profesora asociada Sarah Barber llevan varios años investigando los rituales religiosos en excavaciones arqueológicas en México datadas del 700 a.C. Según sus conclusiones, si bien los ritos religiosos locales ayudaron a fortalecer vínculos a pequeña escala, retrasaron el desarrollo de grandes instituciones estatales. También dio el poder de influir en la vida de las personas a un determinado sector de la sociedad que lo usó en su propio beneficio.

Joyce y Barber estudiaron detenidamente el periodo comprendido entre el 700 a.C. y 250 d.C. Fue así como descubrieron que las élites que controlaban la vida espiritual en la comunidad estaban en conflicto con los líderes tradicionales del poder secular. Según explica Arthur A. Joyce al diario The Independent: "la religión fue importante para el desarrollo de las primeras ciudades, pero influía de formas muy diferentes. No es nada sorprendente si tenemos en cuenta el papel tan importante que tienen las creencias religiosas en la vida política y social en nuestro mundo actual".





Usuarios de redes sociales aseguran que son las trompetas del Apocalipsis.

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Espeluznantes sonidos que se propagan por los cielos de Manchester, en Reino Unido, han provocado el terror colectivo de sus habitantes, pues creen que podría tratarse de la señal que marca el final de la humanidad: ¡las trompetas del Apocalipsis!

Este extraño fenómeno proviene de la Torre Beetham, un rascacielos de 47 pisos, que en conjunto con el viento emite un sonido similar al de una trompeta; sin embargo, el ruido es tan estridente que en las redes sociales han calificado este suceso como obra del mismísimo diablo.

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Aquí el vídeo:




El polémico sonido se produce cuando el viento sopla muy fuerte en la ciudad y ha ocurrido durante varios años, por lo que algunos internautas han difundido numerosos videos que atestiguan este atemorizante fenómeno.


Fuente: TVnotas


El 2015 ha entrado en su última etapa y como es habitual, empezamos a mirar hacia adelante y pensar en los retos que vendrán. En este caso, prestando atención a las advertencias que nos llegan desde la comunidad científica sobre los riesgos que afrontaremos como especie en las próximas décadas, más específicamente, de aquí al 2050.

Y decimos 2050 quizá para alejarlos y tranquilizarnos un poco, pero varios de estos riesgos ya se están verificando. Sin más, comencemos con el recorrido. Estos son los 6 mayores riesgos que afrontaremos de aquí al 2050:


La falta de agua dulce

Vivimos en un planeta de agua, pero muy poca es dulce. Como te podrás imaginar, casi toda el agua que hay en el mundo es salada. De cada cien litros existentes, 97 son de agua salada. De los escasos tres litros que quedan, dos corresponden a los hielos polares y glaciares. Por si esto fuera poco, de este exclusivo litrito, una parte es agua subterránea. Es decir, que los habitantes de la Tierra debemos subsistir con menos de un 1 % del agua disponible en principio.

Para agravar más las cosas, la población mundial no para de crecer, y por supuesto la demanda de agua y de alimentos va en aumento ¿sabes cuánta agua hay que gastar para que te comas un kilo de carne, digamos en una semana, suponiendo que no seas tan carnívoro? ¡Nada menos que 15 000 litros! Hay zonas en el planeta donde ya la escasez física de agua es sumamente crítica.

El norte de África, la península arábiga y otros territorios de Asia, y la amplia zona desértica que une al norte de México con el sur de Estados Unidos, son algunas de las más importantes. De seguir creciendo la población al ritmo actual, la demanda de agua será un 40 % mayor dentro de 15 años. Lamentablemente, una guerra por el agua dulce no es una hipótesis descabellada.


El calentamiento global

El planeta se calentó casi un grado durante el último siglo. De seguir la tendencia alarmante en el calentamiento global, la temperatura crecerá varios grados tanto en el mar como en la tierra en el lapso de unos pocos siglos. Esto no solamente afectará nuestro confort, con días más calurosos. Los peces continuarán migrando hacia aguas menos calientes, así como las poblaciones humanas. Esto ocasionará desequilibrios económicos y políticos de magnitudes globales.

También te recomendamos leer: «¿Pagar por emitir gases contaminantes será la salida para reducir el calentamiento global?»


La creciente población mundial

¿Has visto los contadores digitales que marcan los nacimientos y el crecimiento de la población mundial? Son verdaderamente sorprendentes. La población del planeta está creciendo a una pasmosa velocidad. Actualmente ya somos casi 7400 millones de seres, con cada uno demandando su cuota de agua dulce, comida, electricidad, combustible para el transporte, calefacción, aire acondicionado y muchas otras cosas.

La ONU estima que en 2050 la población mundial será de 9100 millones de personas. En 1950 éramos apenas 2500 millones.

Te recomendamos leer también: «Según los científicos, el crecimiento poblacional en los próximos 100 años podría ser catastrófico»

Las ciudades atestadas e inundadas

En el mundo hay 50 ciudades con al menos 5 millones de habitantes y 20 tienen al menos 10 millones de pobladores. Hay más de 100 ciudades que ya sobrepasaron los 3 millones de residentes. Una buena proporción de estas megaurbes está frente al mar.

Los océanos están subiendo de nivel por el derretimiento de los hielos polares. No queremos ser aves de mal agüero, pero tampoco podemos cerrar los ojos ante la realidad. A las dificultades que ya confrontan por la superpoblación, muchas de estas ciudades sumarán en el futuro el problema de las inundaciones procedentes de un mar cada vez más elevado.


Los superagentes infecciosos

Quien diga que conoce el tamaño del arsenal mundial de armas químicas y biológicas está mintiendo. Pero las cifras que circulan y la cantidad de países involucrados dan para pensar que alcanzarían para liquidarnos a todos más de una vez. Esperemos que esas armas sean destruidas y sobre todo, que nunca caigan en manos del terrorismo.

Sin embargo, en este aparte nos referimos a las peligrosas armas que fabrica la vida en su laboratorio del medio ambiente. La ciencia médica progresa y se adapta, pero también lo hacen los agentes infecciosos. Nadie pensaba en 1950 en la calamidad del sida; nadie pensaba en 1985 que 30 años después, todavía no habría cura.

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Los ciberataques

En 1900 casi todo era mecánico; en 2015 todavía algunas cosas de la vida cotidiana se resisten a la digitalización. En 2050, ya nada escapará al control de una computadora. En 1983, el mundo estuvo al borde de la guerra nuclear cuando los rayos del sol engañaron a un satélite militar de la URSS y los soviéticos creyeron que los Estados Unidos habían lanzado varios misiles contra su territorio.

Afortunadamente, el falso «ciberataque» del sol se detuvo antes de que los rusos respondieran de verdad. Aparte de los riesgos siempre presentes en el campo militar, está la amenaza del terrorismo contra blancos sensibles como las plantas de energía nuclear, las centrales eléctricas, la navegación aérea, los bancos y ¡horror de los horrores, la telefonía móvil e Internet!

Lamentamos el tono del artículo, pero es que la cosa no se ve nada bien. Quizá para 2050 la ciencia haya podido curar todas las enfermedades que nos diezman hoy en día. Para los venezolanos, una buena noticia sería que para esa fecha la vinotinto haya podido clasificar para un mundial de fútbol. Bueno, pero aporta tú una buena nueva para el 2050.




A veces una imagen vale más que mil palabras. Todas estas fotos reunidas por el portal listverse.com se convirtieron en iconos históricos en su momento. Llenas de horror, hoy en día nos sirven para recordar a la humanidad que los trágicos acontecimientos de la historia no deben repetirse.

El niño menor está muerto. Su hermano lo lleva en la espalda camino del crematorio. Nagasaki, Japón, agosto de 1945.

Los transeúntes ya no prestan atención a los cadáveres de los campesinos muertos de hambre en una calle de Járkov durante la gran hambruna. Ucrania, 1933

Los esclavos africanos liberados, a bordo del buque de guerra británico HMS Daphne. Noviembre de 1868.

Escenificación de una decapitación en una aldea china. Los periódicos europeos publican la foto para fomentar la hostilidad hacia Asia. 1850.

Un niño en la estación de trenes de Shanghái tras un bombardeo realizado por aviones japoneses durante la Segunda guerra sino-japonesa. Agosto de 1937.

El guardia de la Muralla de Berlín permite a un niño que cruce la frontera entre las dos Alemanias. Más tarde será retirado del servicio. Berlín, agosto de 1961.

Fosa común número 3 del campo de concentración Bergen-Belsen. Alemania, abril de 1945.

Una mujer condenada a morir de hambre. Mongolia, 1913.

Las mascarillas quirúrgicas sirven de medida de protección contra gripe española para los jugadores de béisbol en EE.UU. La pandemia se llevó por delante más de 100 millones de personas, una cifra mayor a las víctimas de la Primera Guerra Mundial.1918.



Lo sabemos, la tierra está muriendo.

Los únicos responsables de un acto tan atroz, vil y cínico somos nosotros. Figuramos en el mundo hace 70 mil años, y comenzamos una lenta destrucción de todo a nuestro alrededor. Aunque tomamos conciencia de nuestros actos, la avaricia, el poder y el dinero nublaron nuestra mente y desaparecieron cualquier indicio de equilibrio con la naturaleza; aquella que nos vio nacer, encumbró y brindó todo para nuestra evolución, quien nos regaló el Paraíso en la Tierra. Éramos libres, fuertes, teníamos todo al alcance de la mano y decidimos destruirlo.

Cazamos, pescamos y matamos más rápido de lo que la propia naturaleza puede regenerarse. ¿Hasta cuándo podremos mantener este sistema de explotación natural?

Nuestra propia perversión nos ha llevado a que la prostitución y la trata de blancas sean problemas ‘usuales’ de las sociedades.

Preferimos tener un gran tapete con piel de tigre a disfrutar de la vida salvaje en las reservas. Qué importa que las siguientes generaciones sólo los conozcan por fotografías.

Se pagan miles de dólares por tener la absurda muerte de un animal confeccionada en un abrigo. Y muchos aspiramos a este tipo de vida.

La caza es considerado por muchos un deporte, mientras cientos de especies luchan por sobrevivir a nuestra barbarie. Dice mucho de nosotros si nos mostramos orgullosos de nuestras atrocidades.

Fuimos verdugos o cómplices de la reclusión y asesinato masivo de nuestra especie durante años a causa del fanatismo ideológico.

Barcos cargados de aletas de tiburón rondan los mares, acercándose a los puertos que pagarán cientos de dólares por el codiciado producto. En el mar, ya sólo nadan los restos de los tiburones.

Año tras años los glaciares se cubren de rojo por la matanza sistemática de focas.

Ingerimos los alimentos sin reparar en cómo se producen.

Somos capaces de ignorarnos cuando nos topamos en la calle.

Nos resulta fácil mantener sistemas económicos basados en la esclavitud moderna o la explotación de cientos de miles de trabajadores.

Parece que es mucho más fácil ponerle un arma a un niño que sentarlo en la escuela.

Gozamos de los espectáculos de violencia en cualquiera de sus formatos.

Nuestra explotación desmedida de los recursos ha causado que cientos de especies se queden sin hogar.

Coleccionamos mascotas, y acostumbrados a nuestra sociedad de consumo, las desechamos como objetos.

Destruimos cual máquinas ansiosas por el caos.

Llamamos deporte y cultura a un espectáculo de violencia y muerte.

Redefinimos el horizonte para llenarlo de máquinas y concreto.

Matamos por deporte, por cultura y por tradición.

Somos hipócritas al hablar de cuidado al medio ambiente mientras deforestamos bosques completos.

Nos hemos graduado en lo absurdo y lo estúpido.

Aprendimos a matar por dinero y por el placer efímero que éste trae consigo.

Nos reproducimos cual virus en un ser vivo, arrasando con todo a su paso.

Permitimos el hambre mientras cientos de toneladas de comida se desperdician al día.





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