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Dormir en posición lateral puede ayudar a eliminar más eficazmente los residuos del cerebro y reducir las probabilidades de desarrollar alzheimer

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A pesar de que se han efectuado numerosos estudios científicos sobre la postura que conviene adoptar en la cama para dormir, no existe un consenso médico ni conclusiones definitivas sobre este asunto, cuyo enfoque depende además de los posibles problemas de salud que pueda experimentar cada persona en particular.


Algunos profesionales recomiendan dormir boca arriba y con los brazos a lo largo del cuerpo, lo cual ayudaría a evitar el dolor de espalda al ser una posición estable, mientras que otros aconsejan dormir de costado, porque posibilitaría respirar mejor, evitar los reflujos estomacales y la obstrucción de las vías respiratorias.


Ahora un estudio de la Universidad Estatal de Stony Brook refuerza la recomendación de dormir de lado, al concluir que recostarse en esta postura permite a nuestro cerebro librarse de las sustancias que podrían contribuir a enfermarlo y causarle procesos degenerativos en el futuro.

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Según sus conclusiones, dormir sobre un costado del cuerpo puede contribuir a que se eliminen más eficazmente los residuos del cerebro, en comparación con descansar sobre la propia espalda o sobre el estómago, y adoptar esta posición lateral puede ser una práctica importante para reducir las probabilidades de desarrollar el alzheimer, el parkinson y otras enfermedades neurológicas.

SISTEMA DE LIMPIEZA GLINFÁTICA

Los doctores investigadores Helene Benveniste y Hedok Lee, entre otros, descubrieron que dormir de lado es lo mejor para limpiar el cerebro, al analizar una serie de imágenes de resonancia magnética en movimiento de la llamada “vía glinfática”, un complejo sistema que elimina del cerebro los desechos y otros compuestos químicos nocivos.

La doctora Benveniste, investigadora principal y profesora de Anestesiología y Radiología en Stony Brook, y sus colegas estudiaron con este método, denominado "RMI de contraste dinámico" los cerebros de una serie de roedores de laboratorio, anestesiados y colocados en tres posiciones diferentes: lateral (de lado), prona (boca abajo), y en posición supina (boca arriba).

Este método permitió identificar y definir la estructura de la vía glinfática, los puntos donde el líquido cefalorraquídeo se filtra al cerebro y los intercambios con el líquido intersticial cerebral, un proceso destinado a limpiar los residuos, similar al que desarrolla el sistema linfático del cuerpo, para eliminar los desechos de los órganos, según Stony Brook.

Es precisamente durante el sueño cuando la vía glinfática es más eficiente en sus tarea de limpieza, según los investigadores.

Consultada sobre si tienen alguna hipótesis de la causa o los mecanismos del efecto beneficioso de dormir de lado, la doctora Helene Benveniste, señala que podría deberse a que el líquido cefalorraquídeo varía su recorrido dependiendo de determinadas posiciones que adopte el cuerpo.

“Creemos que en la posición de "decúbito prono" (tendido boca abajo y con la cabeza de lado), que es la menos eficiente, este líquido se desvía lejos de la vía glinfática del cerebro y en su lugar se mueve a la médula espinal”, señala Benveniste.

ENFERMEDADES NEUROLÓGICAS

Según Benveniste, también podría ocurrir que en esta posición el fluido cefalorraquídeo permanezca prematuramente en áreas próximas a algunas estructuras localizadas en el cuello, por ejemplo a lo largo de la carótida o del nervio vago.

Según esta experta, entre los desperdicios cerebrales eliminados por el sistema glinfático, se incluye el péptido 946; amiloide y las proteínas tau, productos químicos que afectan negativamente a los procesos cerebrales si se acumulan, y que pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y otras similares de carácter neurológico.

"Nuestro estudio mostró consistentemente que el transporte glinfático es más eficiente en la posición lateral comparada con las posiciones supina o prona" señala Benveniste.

"Es interesante que la posición lateral de sueño sea la más popular en la mayoría de los humanos y animales, incluso en la naturaleza, y ahora hay indicios de que la hemos adaptado para limpiar lo más eficientemente posible nuestro cerebro de los productos de desecho que se acumulan mientras estamos despiertos ", señala el doctor Maiken Nedergaard, investigador de la Universidad de Rochester, quien participó en el estudio.

"El trabajo refuerza la idea de que dormir ayuda a 'limpiar' todo el lío que se acumula mientras estamos despiertos”, indica el experto de Rochester, quien recuerda que muchos tipos de demencia están vinculados a trastornos del sueño, incluyendo las dificultades para conciliarlo y que, a su vez, el aumento de estos trastornos del sueño pueden acelerar la pérdida de memoria en las personas con alzheimer.


Fuente: El universal

Casi 1.000 millones de personas defecan al aire libre, y cerca de 2.400 millones no tienen acceso a instalaciones sanitarias en buenas condiciones. Esa enorme acumulación de desperdicios representa una importante amenaza para la salud, pero según un informe de la Universidad de Naciones Unidas (UNU), tendría un potencial positivo: su aprovechamiento como fuente de energía para millones de hogares de países en desarrollo, en particular los de áreas rurales y localidades pequeñas. 

El trabajo de la UNU indica que la limpieza y reutilización de aguas residuales permitiría la expansión de tierras cultivables en regiones áridas. Además, las heces humanas contienen nutrientes y poseen un potencial energético, ya que son combustibles cuando se secan.

A partir de estos desperdicios orgánicos puede producirse biogás, que se obtiene por la degradación anaerobia de los residuos mediante bacterias. El biogás, compuesto en un 60 % por metano, representa una importante fuente de energía. Por otro lado, las aguas residuales desecadas y tratadas han demostrado poseer una energía similar a la del carbón y el carbón vegetal, si se queman a la temperatura apropiada.
El análisis de la UNU recalca las implicaciones financieras del asunto. El valor mínimo estimado de la generación de biogás a partir de las heces de los 1.000 millones de personas que defecan al aire libre es de más de 200 millones de dólares al año, suficiente para cubrir la demanda anual de energía de casi 10 millones de hogares de los países donde vive esa gente.

Esa cifra se situaría entre los 1.600 y los 9.500 millones de dólares si se calcula a partir de los desechos orgánicos de toda la humanidad. El último valor respondería a las necesidades de electricidad de 130 millones de hogares, tantos como suman Indonesia, Brasil y Etiopía en conjunto.



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