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Las “mariposas en el estómago”,  son una reacción intestinal del organismo en el proceso del enamoramiento,  señaló  la doctora Betania Rossete López, psiquiatra de la Unidad Médica de Alta Especialidad No. 1, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

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La especialista señaló que “amar con todo el corazón no es correcto”.  Atrás de esa frase, agregó,  está un proceso neuro-bioquímico, tanto a nivel de sistema nervioso, como de las glándulas responsables de producir hormonas,  que explica la gama de conductas, sentimientos y patrones que se generan en los enamorados.

Con motivo  del Día del Amor y la Amistad,  comentó que el denominado “amor a primera vista” es una respuesta en un lapso muy breve de tiempo, en la que existen determinantes a nivel genético y evolutivo que hacen  (ver) más atractiva a una persona que otra.

Es así como reacciona el organismo y genera algunas sustancias que ocasionan cambios a nivel hormonal, provocando una gama de emociones que también se traducen a nivel físico, en aumento de frecuencia cardiaca, taquicardia; a nivel de sistema nervioso periférico como sudoración fría y “mariposas en el estómago”, que es una reacción intestinal, explicó.

La psiquiatra, comentó que todos los seres humanos producen éstas sustancias, pero los detonantes, la intensidad, frecuencia y la duración son distintos dependiendo de las condiciones genéticas de la persona.

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En el enamoramiento intervienen la memoria y el aprendizaje, por ejemplo, al enamorarse de alguien es algo nuevo, que va a producir sensaciones,  porque estamos creados para que ante alguna novedad aprendamos cosas,  al respecto, hay quienes aprenden y se adaptan más rápido y dependiendo de ello el proceso de enamoramiento puede durar más o menos tiempo, precisó.

Rossete López, mencionó que  estudios realizados durante la última década indican que en promedio este proceso dura entre dos y tres años, aunque depende  de las  características individuales.

La doctora recomendó  disfrutar el enamoramiento y aprovechar los beneficios que brindan las relaciones interpersonales sanas.

Fuente: Eme de mujer


Una creencia popular es que al usar fajas podemos bajar de peso, reducir medidas y lucir la figura que siempre deseamos por arte de magia.

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Las fajas no te ayudarán a bajar de peso o quemar grasa corporal por sí solas. De la única forma en la que puedes reducir esos rollitos que te incomodan es alimentándote sanamente, realizando rutinas de cardio y llevando a cabo ejercicios localizados.

Sin importar con qué clase de elementos o sustancias cubras la zona que quieres reducir, caucho, látex, plástico, neopreno o vinilo, no reducirás tu porcentaje de grasa corporal sin realizar algunos esfuerzos y pequeños sacrificios. El ejercicio constante es la única solución.

Debemos tener clara la función de las fajas: han sido diseñadas para mejorar el aspecto corporal, pero no contribuyen a la pérdida del peso. Mientras las tengas puestas podrás lucir una gran silueta; sin embargo, cuando te las quites los resultados se desvanecerán.

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Algunas fajas prometen la reducción de medidas con su uso constante, tonificar la piel mientras la llevas puesta y muchas cosas más, pero en realidad todos esos beneficios son falsos.

Por otro lado, si lo que quieres es verte más esbelta en una ocasión especial, no hay problema con recurrir a una faja. Porque sabes que es cuestión de un momento y no buscas resultados duraderos.

Para mejores resultados a la hora de usar una faja: antes de ponértela, exfolia tu piel y aplica una crema hidratante. Recuerda no llevarla puesta por mucho tiempo y jamás dormir con ella. Además, busca siempre tu comodidad, si la usa muy apretada puedes alterar tu circulación.

Fuente: Eme de mujer


Una creencia popular es que al usar fajas podemos bajar de peso, reducir medidas y lucir la figura que siempre deseamos por arte de magia.

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Las fajas no te ayudarán a bajar de peso o quemar grasa corporal por sí solas. De la única forma en la que puedes reducir esos rollitos que te incomodan es alimentándote sanamente, realizando rutinas de cardio y llevando a cabo ejercicios localizados.

Sin importar con qué clase de elementos o sustancias cubras la zona que quieres reducir, caucho, látex, plástico, neopreno o vinilo, no reducirás tu porcentaje de grasa corporal sin realizar algunos esfuerzos y pequeños sacrificios. El ejercicio constante es la única solución.

Debemos tener clara la función de las fajas: han sido diseñadas para mejorar el aspecto corporal, pero no contribuyen a la pérdida del peso. Mientras las tengas puestas podrás lucir una gran silueta; sin embargo, cuando te las quites los resultados se desvanecerán.

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Algunas fajas prometen la reducción de medidas con su uso constante, tonificar la piel mientras la llevas puesta y muchas cosas más, pero en realidad todos esos beneficios son falsos.

Por otro lado, si lo que quieres es verte más esbelta en una ocasión especial, no hay problema con recurrir a una faja. Porque sabes que es cuestión de un momento y no buscas resultados duraderos.

Para mejores resultados a la hora de usar una faja: antes de ponértela, exfolia tu piel y aplica una crema hidratante. Recuerda no llevarla puesta por mucho tiempo y jamás dormir con ella. Además, busca siempre tu comodidad, si la usa muy apretada puedes alterar tu circulación.

Fuente: Eme de mujer


Sí eres uno de los muchos conductores que piensan que es importante calentar tu automóvil en los días fríos para proteger el motor, es probable que hayas sido víctima de un mito que podría estar haciendo más daño que bien.

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Algunos mitos nunca mueren, y la noción de que debes calentar el motor de tu automóvil antes de manejarlo en el frío no es una excepción. La base de éste pensamiento se extiende a la época cuando los motores dependían de carburadores. La diferencia principal con la tecnología de ahora (inyección electrónica de combustible) es que ésta da a los cilindros la mezcla exacta de aire y combustible para generar el evento de combustión. Los automóviles que funcionaban con carburadores no tenían éste importante sensor, por lo tanto si la gasolina estaba muy fría el automóvil no encendería.

De acuerdo con el ingeniero mecánico, Stephen Ciatti, que ha trabajado con motores de combustión durante los últimos 26 años, poner en marcha el motor de tu automóvil y dejarlo andando para ‘calentarlo’ antes de manejar, no sólo hace que gastes más combustible, sino también está despojando de aceite a componentes críticos como los cilindros y los pistones.

¿Cómo funciona?

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Bajo condiciones normales, el motor de tu auto funciona con una mezcla de aire y combustible vaporizado, gasolina en éste caso. Cuando la mezcla entra en el cilindro, el pistón la comprime, produciendo una chispa. Esa chispa enciende una bujía que entonces genera un evento de combustión, haciendo funcionar la motor.


Pero cuando hace mucho frío, es menos probable que la gasolina se evapore y tu automóvil lo compensa en principio agregando más gasolina a la mezcla de aire y vapor – a lo que Ciatti llama correr en ‘abundancia’ – ahí es cuando inicia el problema.

Esto es un problema por qué coloca gasolina extra en la cámara de combustión y un poco de ésta se puede quedar en las paredes del cilindro. La gasolina es un solvente fuerte que puede limpiar el aceite de las paredes si mantienes el motor encendido y sin utilizarlo por un periodo extendido de tiempo.

Con el tiempo, ésta acción de lavado puede tener un efecto perjudicial en la lubricación y vida de elementos como los anillos del pistón y áreas de los cilindros que son elementales para poder encender tu automóvil. Haciendo que contrario a la creencia popular, ‘calentar tu automóvil’ le reste vida al motor.

La forma más rápida de calentar el motor de tu coche es usarlo. Sólo recuerda ser gentil con el acelerador al inicio, ya que como tu automóvil esta corriendo en abundancia antes de alcanzar los 5º C, la gasolina te durará menos.

Fuente: Muy interesante


El punto G es uno de los temas más polémicos en el mundo de las mujeres y es que muchas aseguran haberlo encontrado y otras piensan que es sólo un mito. Al respecto, hay estudios que indican que no existe pero entonces ¿qué es lo que experimentan las chicas?

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Es una lucha constante entre la ciencia y la evidencia de las mujeres pero si tú crees que en realidad sí existe sólo que no lo has encontrado ¡chécate nuestra guía!

¿Qué es el Punto G?

Si eres una creyente, el punto G es como la versión sexual de un viaje en alfombra mágica. Puede abrirte la puerta a un mundo lleno de placer. ¿Pero quieres algo más técnico? El punto G es una pequeña masa de tejido nervioso eréctil , ductos y glándulas y vasos sanguíneos que, para muchas chicas, ha demostrado ser una zona erógena. Se encuentra exactamente entre el hueso púbico y la parte frontal del cuiello uterino a 5 centímetros de la abertura de la pared vaginal (cerca de tu estómago y no de la espalda)

¿Cómo lo encuentro?

Primero haz un poco de tarea para excitarte; prende unas velas, pon música romántica, lee un cuento erótico o haz lo que más te ponga de humor. Si estás excitada, la sangre correrá a tu región pélvica y el punto G se elevará un opco y se sentirá más rugoso que todo lo demás. Cuando estés lista, mete de 2 a 3 dedos bien lubricados dentro de tu vagina unos 5 centímetros. Busca esa textura rugosa que puede ser tan pequeña como la uña de tu meñique o grande como la mitad de un billete.

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Lo encontré… ¿y ahora?

Primero que nada te felicitamos, ahora firmemente presiona hasta encontrar un ritmo que te brinde más placer. Muchas chicas aseguran que el movimiento circular es el más placentero pero puedes experimentar con tu punto G como lo hiciste con tu clítoris. Lo que sí podemos recomendarte es presionar más presión porque si no no llegarás al orgasmo.

¿Cómo se siente?

Unas chicas dicen que todo su cuerpo se calienta, otras que es el mejor orgasmo de su vida. Se ha reportado que el clímax del punto G es más intenso y emocional que el del clítoris. Claro que si no llegas al orgasmo también está bien. Después de todo, primero tienes que conocer tu cuerpo.

Fuente: Eme de mujer


Esta pregunta es bastante recurrente en las mujeres cuando la hora del “cuchiplancheo” se acerca; ¿Qué rayos le va ocurrir a mi cuerpo?, obviamente ninguna chica quiere ser delatada y mucho menos quiere que sus caderas se pongan del tamaño del globo terráqueo.

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La edad para “ponerle” por primera vez varía, hay quienes se tardan bastante y hay quienes no se esperan ni siquiera a “alcanzar el timbre” sin embargo para las mujeres es bastante estresante pensar que su cuerpo sufra algún cambio gracias a ese maravilloso momento lleno de pasión.

Pero ¿qué es verdad y que es un mito? ¿de qué debes preocuparte y de que no? tenemos para ti todas las respuestas, quédate leyendo.

1.- ¿Me van a crecer las “gemelas”? 

Si la suerte no estuvo de tu lado cuando tus genes hicieron la repartición y se olvidaron de tus “teclas” te tengo una noticia, después de la primera vez te van a crecer.  Digo, tal vez  1/2 talla tampoco esperes milagros.

2.- ¿Y qué hay de las caderas? 

Durante la adolescencia sufrimos un montón de cambios en el cuerpo, uno de los más drásticos es obviamente el de las “boobs” y las caderas,  nos salen los primero vellos púbicos y los sueños húmedos se hacen presentes pero, déjame decirte que los cambios no solo suceden en esa etapa, tu cuerpo se va a definir a partir de tu primera vez, pues hay una redistribución de la grasa corporal, zonas como las caderas y los muslos aumentan de tamaño.

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3.- Y… ¿Ahí abajo también cambia?

Sí, no leíste mal, nos referimos a tus partes y sí, si van a sufrir cambios que son consideraos normales. Se desarrolla una membrana  que presenta diferentes formas y dimensiones, su función es protegerte de infecciones o bacterias externas, de hecho también gana tamaño pues después de la primera vez se expande y la zona externa se inflama.

4.- ¿Se me van a separar las piernas? 

Si, este es otro de los cambios que va a sufrir tu cuerpo,  no vas a caminar raro y tampoco se te va a hacer un surco muy evidente entre las piernas, lo único que va a pasar es que tus piernas se van a separa tal vez unos 3 milímetros, esto lo han comprobado distintos estudios especializados.


5.- Curvas y más curvas

Gracias a esta increíble actividad las curvas se te van a afilar, gracias a la quema de calorías y a que la grasa se distribuye mejor por cada uno de tus “recovecos” corporales, bajas tallas de la cintura y lo demás crece un poco. Bastante bueno ¿no?

¿Conoces  más cambios? déjanos tus COMENTARIOS.


Fuente: Vip digital

Drácula apareció por primera vez en la novela de Bram Stoker de 1897. De ahí, se catapultó poco a poco a la cultura popular durante todo el siglo XX y XXI: películas, videojuegos, cómics y libros. Pero como todo mito, los vampiros nacen a partes iguales de la imaginación colectiva y de la ciencia. En concreto de una enfermedad.

Las primeras inspiraciones
Aunque es la más famosa, aquel Dracula no fue la primera historia de vampiros. Unos años antes, Sheridan Le Fanu había publicado Carmilla, una novela con un registro algo más tórrido en el que una mujer recibía las atenciónes lésbicas de una vampiresa. Gran parte de las connotaciones eróticas y sexuales que tienen vampiros y vampiresas nacen de aquella obra.

La otra parte es fascinante. El concepto de Dracula como un aristócrata, poderoso y refinado, nace un relato corto de John Polidory llamado The Vampyre y que a su vez nace del verano de 1816 que el autor pasó con Mary Shelley y Lord Byron junto al Lago Lemán, en la actual Suiza.

No fue un verano cualquiera. A 1816 se le conoce como “el año sin verano” debido al invierno prolongado que la erupción brutal del volcán Tambora en la otra punta del globo desencadenó en todo el planeta. Como durante aquellos meses apenas salió el sol, Byron, Shelley y Polidory se encerraron a escribir. De aquel verano muerto nacieron dos de los monstruos contemporáneos más conocidos, Drácula y Frankenstein, y algunos de los mejores poemas del romanticismo inglés. Por culpa de un volcán indonesio.

La enfermedad real de los vampiros: las porfirias
Ese breve contexto histórico, que nos revela que el vampirismo ya formaba parte del entresijo de leyendas y folclore del siglo XIX (la pop culture del entonces, dicho mal y pronto), no es suficiente para explicar las bases científicas que en realidad tiene Drácula.

Para ello tenemos que referirnos a las porfirias. Una porfiria es un aumento desmesurado de unas proteínas que hay en la sangre, las porfirinas. Juegan un papel fundamental en la síntesis del grupo hemo. El grupo hemo forma parte de la hemoglobina que a su vez se encarga de transportar el oxígeno en la sangre y juega por tanto un papel clave en la respiración. También es el que le da ese color rojo intenso y tan... vampírico, a la sangre.

Cuando una secuencia enzimática de las porfirinas deja de funcionar, generalmente por causas genéticas, aparecen las porfirias. Son enfermedades de carácter grave. Lo interesante, dejando a un lado sus particularidades bioquímicas, es que presentan una serie de manifestaciones clínicas que resultan familiares: 
  • Fotosensibilidad: en las porfirias, las porfirinas se acumulan en la piel. Cuando incide la luz solar sobre la misma, reaccionan dando lugar a un proceso de oxidación sobre esas proteínas que se ponen a liberar oxígeno como locas sobre los tejidos produciendo la destrucción del tejido epiteliar de la piel, aparecen ampollas y comienza a sangrar. La piel “arde”.
  • Intolerancia al ajo: Son varios los estudios que relacionan el ajo con ciertos trastornos cardiovasculares y de la sangre. En concreto, y simplificándolo un poco, porque bloquea parcialmente la coagulación de la sangre y afecta al grupo hemo, así que alguien con porfiria probablemente empeore si toma alimentos que lo contengan.
  • Palidez: Como la hemoglobina se destruye, con ella se va el color rojo de la sangre y aunque la piel no es menos morena (eso corresponde a la melanina, el pigmento que la tiñe), la desaparición de ese característico color rojo sí que provoca una palidez inusitada.
  • Ansiedad por sangre: Aquí se mezclan varias cosas. Por un lado, la falta de hemoglobina implica también una anemia (falta de hierro) general en todo el organismo. Aunque no está demostrado eso parece que podría producir picas. Una pica es una reacción del cuerpo humano no del todo explicada y de carácter instintivo ante la carencia de algún nutriente esencial. Por ejemplo, a niños en países en guerra con déficit de calcio se les ha visto chupar el yeso de las paredes. Por otro lado, y en un contexto más histórico, parece que los curanderos de la época hacían beber sangre de animales a los enfermos de porfirias porque, lógicamente, experimentaban cierta mejoría.
  • Locura: En sí misma, y desde un punto de vista biológico, las porfirias no afectan al cerebro. Pero cuando una persona no puede salir a la luz del sol, tiene graves problemas metabólicos, tiene que beber sangre y además sufre incomprensión por parte de su entorno, los trastornos psiquiátricos no tarda en aparecer.
Hay una última, que no ha pasado a la cultura popular, pero que Stoker sí describe en su libro con la primera descripción del Conde Drácula: son tremendamente peludos. Como consecuencia a esa hiperreacción ante la luz solar la piel comienza a generar mucho pelo para protegerla.

...Su cara era fuerte, muy fuerte, aguileña, con un puente muy marcado sobre la fina nariz y las ventanas de ella peculiarmente arqueadas y el pelo gris que le crecía escasamente alrededor de las sienes, pero profusamente en otras partes. Sus cejas eran muy espesas, casi se encontraban en el entrecejo, y con un pelo tan abundante que parecía encresparse por su misma profusión. La boca era fina y tenía una apariencia más bien cruel, con unos dientes blancos peculiarmente agudos; éstos sobresalían sobre los labios. La tez era de una palidez extraordinaria. No pude evitar notar que sus manos eran bastante toscas, anchas y con dedos rechonchos. Cosa rara, tenían pelos en el centro de la palma...”

Las personas que sufren de porfirias no suelen presentar un espéctaculo agradable, también les afecta a los dientes y al pelo, deformándolos la cara (aquí hay una imagen que, aviso, no es muy bonita de ver). Todo eso choca con la imagen de un aristócrata refinado y elegante así que es en cierto sentido lógico que esa parte no haya pasado a la cultura popular del Dracula que todos conocemos.

Nace la leyenda
Lo más probable es que todo este tipo de trastornos fuesen calando en el folclore y en la cultura popular de la Europa del Este a mediados del siglo XIX. Sabemos que Stoker pasó bastante tiempo estudiando ese folclore europeo, sobre todo a partir de un ensayo de 1885 publicado por Emily Gerard llamado “Supersticiones en Transilvania”. Más tarde, aclararía que gran parte de Dracula nació de una pesadilla nocturna que tuvo después de comer mucho cangrejo con mayonesa. Extraño tipo este Stoker, pero tiene su sentido, al fin y al cabo.

Otras leyendas en torno a los vampiros, como la famosa estaca al corazón, no nacen de ese folclore sino de otro más conocido, el de la Santa Inquisición, que solía emplearlo como práctica para quitarse de en medio a alguien si lo encontraba particularmente molesto.

Aunque aclamada por la crítica, Dracula no fue un éxito instantáneo, y no caló en la cultura popular directamente. Fue la película de 1931 con Bela Lugosi la principal responsable del fenómeno y de que haya llegado, relativamente intacto, hasta nuestros días.




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